"Empecé sin haber tocado arcilla en mi vida. En la tercera clase ya había centrado un tazón en el torno, y aunque no quedó perfecto, la sensación de sacarlo del horno fue increíble. El acompañamiento de los docentes es constante, nunca te sentís perdido."
Daniela Castro Lopez
Alumna del curso trimestral de torno
"Traje a mi grupo de amigas para una despedida y fue mucho mejor de lo que esperaba. Cada una hizo su propia pieza, eligió esmalte y a las dos semanas volvimos a buscarlas ya horneadas. El espacio es luminoso, con olor a tierra húmeda, y la atención fue cálida de principio a fin."
Sofia Romero Garcia
Experiencia grupal de cumpleaños
"Como escultora con formación previa, buscaba un lugar donde profundizar en modelado de figura humana sin tener que viajar al centro. Acá encontré un grupo reducido, con correcciones precisas y acceso al horno para probar temperaturas y esmaltes que en casa no podía experimentar."
Andrea Gomez Rivera
Artista visual, taller de escultura avanzado
"Compré una vajilla de regalo en la tienda del estudio y la calidad me sorprendió. Se nota que cada pieza está hecha a mano, con imperfecciones sutiles que le dan carácter. Después me anoté a una clase suelta de alfarería y ya estoy pensando en el próximo curso."
Miguel Silva Reyes
Cliente de la tienda y alumno ocasional
"Hice la residencia breve de una semana y fue exactamente lo que necesitaba para desconectarme de la rutina. Trabajé todos los días con arcilla, recibí devoluciones honestas sobre mis piezas y aprendí a esmaltar con resultados que no lograba en mi casa. Volví con seis piezas terminadas."
Valentina Paz
Residencia breve de exploración artística
"Llevo a mi hija de nueve años a los talleres de los sábados y es su actividad favorita de la semana. Los grupos son chicos, los docentes tienen paciencia y las piezas que trae a casa son cada vez más elaboradas. Es un plan que recomiendo a otras familias."
Carolina Méndez
Madre de alumna del taller infantil
Lo que dicen quienes ya modelaron con nosotros
Cada pieza que sale del horno cuenta una historia de paciencia y prueba. Estas son las voces de quienes pasaron por el taller, con sus logros concretos y lo que se llevaron puesto.
“Llegué sin haber tocado arcilla nunca y en el tercer mes ya tenía mi primer juego de tazones para desayunar. El acompañamiento es tan cercano que una no se siente perdida ni en la clase de torno.”
“Hice el taller de escultura para despejarme del trabajo y terminé armando una serie de retratos en bajorrelieve. La docente corrige la estructura, no el estilo, y eso te da libertad para encontrar el tuyo.”
“Traje a mi grupo de amigas para una despedida y quedamos todas con una pieza propia, esmaltada y lista para usar. La organización fue impecable: materiales listos, explicaciones claras y mucho tiempo para jugar con la arcilla.”
“Después de dos años buscando un lugar donde aprender esmaltado de verdad, encontré acá un horno que respeta las temperaturas y docentes que saben explicar por qué un esmalte craquela. Ya hice tres cursos y sigo.”
“Mi hija y yo compartimos el taller de alfarería los sábados. Es un plan que nos conecta de otra manera, lejos de las pantallas. Ella ya hizo su primera taza y yo estoy por terminar una jarra para la cocina.”
“Vengo de la pintura y quería probar con volumen. El curso de modelado me dio las bases de armado con estructura interna y ahora estoy haciendo una serie de piezas para una muestra colectiva. El estudio te empuja a avanzar.”